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Hombre de 75 años inicia carrera veterinaria

Grupo Editorial RedZoocial

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Hombre de 75 años inicia carrera veterinaria para ayudar a los animales

Nunca es tarde para seguir un sueño y Héctor Narváez es un ejemplo claro de ello. A sus 75 años, ha decidido dar un paso valiente e inspirador al iniciar sus estudios en Medicina Veterinaria, algo que siempre había deseado para poder brindar ayuda a los animales que tanto ama. Este es el comienzo de una nueva etapa en la vida de Héctor, marcada por la pasión y el compromiso hacia los seres que considera sus iguales.

Un sueño postergado

Desde joven, Narváez sintió un profundo amor por los animales. Sin embargo, las circunstancias económicas le obligaron a dejar de lado este deseo y dedicarse a diversos trabajos para salir adelante. "Siempre he sentido que tengo un lazo especial con los animales, especialmente con los perros. Ellos vienen a mí, como si supieran que soy de los suyos", comenta Héctor, recordando los años en que trabajó vendiendo pan y realizando otras labores para sostenerse.

La vida de Héctor no fue sencilla, sortear las dificultades económicas le llevó años, y el tiempo pasó sin que pudiese cumplir su anhelo de estudiar para ser veterinario. Pero su amor por los animales nunca disminuyó, lo que se reflejó en su hogar lleno de mascotas adoptadas, cada una con una historia única de rescate y amor.

Dalila y la chispa del cambio

Uno de sus perros, Dalila, una encantadora perrita epiléptica, jugó un rol crucial en esta historia. Su énfasis en cuidarla y mejorar su calidad de vida fue el punto de inflexión para Héctor. "Dalila tiene necesidades especiales, y cuidarla me hizo darme cuenta de que quería saber más, entender mejor sus problemas y cómo Ayudarla." Así, Dalila se convirtió en una fuente constante de inspiración y motivación para retomar sus estudios.

Dado su estado de salud, Dalila requirió cuidados y atenciones especiales que Héctor tuvo que aprender a proporcionarle. Estos conocimientos no solo ayudaron a Dalila, sino que también permitieron a Narváez establecer una conexión más profunda con su vocación.

Regreso a las aulas

El deseo de potenciar sus habilidades y conocimientos llevó a Héctor a inscribirse en la carrera de Medicina Veterinaria en la Universidad del Alba de La Serena. Con la ayuda de una beca, este sueño postergado por décadas se hará realidad.

Volver a las aulas no será una tarea sencilla para alguien de su edad, algo de lo que Narváez es consciente. "Estoy preparado para los desafíos. Sé que será difícil, pero también sé que es algo que debo hacer", dice con determinación.

Es común que muchas personas sientan que estudiar en la tercera edad puede ser complicado. Para Héctor, cada dificultad es un reto a vencer y una oportunidad para aprender y crecer. Está preparado para combinar su experiencia de vida con la nueva información que obtendrá a lo largo de esta carrera.

Un compromiso real

Para Narváez, la educación no es solo un medio para obtener un título o una trayectoria profesional, sino una vía para contribuir positivamente al mundo de los animales. "No busco recibir un título solo por cumplir, para mí esto es importante porque siento que puedo y debo hacer una diferencia."

Narváez planea utilizar su título para enfocarse en el bienestar de animales de refugio y callejeros, asegurándose de que reciban la atención adecuada que tanto merecen. "Estos animales merecen amor y cuidados, al igual que cualquier mascota de una familia. Mi meta es ayudarlos a tener una vida digna."

El impacto de un sueño

La historia de Héctor Narváez envía un poderoso mensaje de que los sueños no tienen fecha de caducidad. A lo largo de su vida, su relación e interacción con los animales han sido un testimonio de amor y compromiso.

"Voy a ponerle empeño, no importa mi edad, lo que importa es el propósito detrás de esto" manifiesta Héctor con ilusión y esperanza de devolver un poco del amor que ha recibido por parte de sus queridos compañeros de cuatro patas.

El viaje de Héctor Narváez hacia la realización de su sueño es un recordatorio de que nunca es tarde para dedicarse a lo que verdaderamente nos apasiona y que cualquier esfuerzo en nombre del bien es una inversión que vale la pena. En última instancia, su historia inspira tanto a jóvenes como a mayores a perseguir sus aspiraciones, sin importar los obstáculos que se presenten en el camino. Al fin y al cabo, el amor y la dedicación son fuerzas poderosas que pueden superar cualquier barrera para alcanzar nuestros sueños más preciados.