Santuario de animales en peligro necesita tu apoyo
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Una misión amenazada por fuerzas externas
El Santuario Animal Namigni, fundado hace cinco años en las afueras de Bogotá, es un refugio para animales rescatados de la calle y del matadero. Su misión, que comenzó modestamente con el cuidado de perros y gatos, rápidamente se extendió al rescate de terneros, vacas, caballos y otros animales de granja en peligro. Su labor altruista se ha convertido en un pilar de esperanza para los animales maltratados. Sin embargo, una serie de desafíos imprevistos ahora amenaza con cerrar este faro de seguridad, creado con tanto esmero.
El impacto de la sequía y el clima extremo
El calvario del Santuario Namigni comenzó con una sequía devastadora que duró 13 meses, provocada por el fenómeno climático de El Niño. Uno tras otro, los problemas comenzaron a acorralar al santuario. El pasto desapareció, los animales se quedaron sin alimento y los costos de mantenimiento se dispararon. Miguel Aparicio, el fundador, explica que se vieron en la necesidad de trasladar el santuario a un lugar más adecuado: "No podíamos seguir en La Calera. Necesitábamos un lugar con mejores condiciones para nuestros animales".
Un refugio que se convierte en una pesadilla
Después de una búsqueda exhaustiva, encontraron una finca en San Luis, Tolima, que en principio cumplía con los requisitos: un clima más templado y terreno fértil. Sin embargo, el terreno prometedor pronto se convirtió en un lugar hostil. Las temperaturas alcanzaron extremos de hasta 43 grados, y la fauna local, como murciélagos y garrapatas, afectó la salud de los animales. "Algo que nunca habíamos anticipado fue tener que enfrentarnos a estos elementos en contra", relata Miguel.
La escalada de violencia y amenazas externas
A la problemática del clima, se sumaron amenazas dirigidas al santuario. Un ganadero local comenzó una campaña de desprestigio en redes sociales, acusando al santuario de actuar en detrimento del medio ambiente. "Es una acusación sin fundamento", dice Miguel. "Siempre hemos respetado la naturaleza". A esto se añadieron visitas inquietantes de personas armadas, merodeando con comentarios sobre el valor económico del ganado y con potenciales intenciones de robo.
La búsqueda de un nuevo hogar
A pesar de las denuncias a las autoridades, la respuesta ha sido escasa. "Nos sentimos desprotegidos", comenta Miguel, al describir el clima de miedo constante que ha invadido el santuario. Con alrededor de 300 animales a su cuidado, el equipo está desesperadamente buscando un nuevo lugar que pueda ofrecer la seguridad y el entorno adecuado para continuar su misión. "No podemos vivir en constante miedo", añade.
Un llamado urgente a la comunidad
El Santuario Namigni lanza un grito de socorro a la comunidad. Las donaciones y el apoyo externo son vitales para poder asegurar un nuevo espacio antes de que las circunstancias se tornen insostenibles. "Para nosotros, los animales no tienen precio. Son parte de nuestra familia", reafirma Miguel.
Este refugio que opera sin apoyo institucional ahora depende más que nunca de la solidaridad de aquellos que valoran la vida animal. Para ayudar, se puede contactar directamente al número de WhatsApp 3219266207 y contribuir a que el Santuario Namigni siga siendo un bastión para los que no pueden hablar por sí mismos.
Si bien la situación es sombría, la determinación de Miguel y su equipo de no abandonar esta misión nos recuerda que la luz de la humanidad aún brilla intensamente.