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El traslado histórico de Yoko, el último chimpancé en Colombia

Grupo Editorial RedZoocial

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El traslado histórico de Yoko, el último chimpancé en Colombia
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Hoy, 23 de marzo de 2025, se convierte en un día memorable para Colombia y el bienestar animal. Yoko, el chimpancé que se ha ganado el afecto de millones, inicia su viaje hacia un nuevo hogar en el santuario de grandes primates de Sorocaba, Brasil. Este evento culmina un proceso de esfuerzos conjuntos que representa un antes y un después en la manera en que se percibe el cautiverio de grandes simios en el país.

El comienzo de una nueva vida

Yoko, reconocido como el último gran simio en cautiverio en Colombia, deja atrás su hogar en el Bioparque Ukumarí para embarcarse en un futuro lleno de posibilidades entre sus congéneres. El traslado ha sido cuidadosamente planeado para asegurar su bienestar en cada etapa de su viaje, desde su salida del Bioparque hasta su llegada al santuario.

Un viaje cuidadosamente planificado

El día de hoy comenzó con Yoko siendo trasladado al Aeropuerto Internacional Matecaña en Pereira, donde se le esperaba con un avión de la Fuerza Aérea Colombiana. Desde allí, fue llevado a Bogotá para posteriormente tomar un vuelo de Avianca con destino a Sao Paulo, Brasil. Su llegada al santuario de Sorocaba marca el inicio de una nueva etapa en su vida, donde podrá disfrutar de la compañía de más de 45 primates rescatados que comparten historias de vida similares.

El santuario de Sorocaba: un refugio seguro

El santuario en Sorocaba es conocido por su dedicación a brindar un ambiente adecuado y enriquecido para grandes primates que han sufrido explotación o maltrato. En este oasis de calma, Yoko tendrá la oportunidad de adaptarse a un entorno donde se priorizan sus necesidades biológicas y sociales. Contar con un espacio donde pueda interactuar con otros chimpancés representa un cambio crucial, permitiéndole vivir una vida más alineada con su naturaleza.

El fin del cautiverio para grandes simios en Colombia

La partida de Yoko no solo señala un cambio de infraestructura, sino que simboliza el fin de una era en Colombia. Con su traslado, el país se convierte en el primero en el mundo libre de grandes simios en cautividad. Este logro ha sido resultado de una colaboración intensa entre diversas instituciones, como la Corporación Autónoma Regional de Risaralda (Carder), Avianca y el Bioparque Ukumarí, quienes han unido esfuerzos para hacer posible este sueño.

Un plan con visión hacia el futuro

Mientras Colombia cierra este capítulo en su historia, autoridades y animalistas continúan trabajando en proyectos que aseguren el bienestar y la protección de otras especies. La senadora Andrea Padilla anunció su intención de presentar el Proyecto de Ley Yoko ante el Senado, un conjunto de iniciativas que busca prohibir la entrada de animales exóticos a territorio nacional y asegurar que la fauna endémica sea prioridad.

Un futuro prometedor para Yoko

Para Yoko, este traslado implica una transformación fundamental. Criado en circunstancias únicas entre humanos, su vida hasta este momento ha sido un reflejo de lo extraordinarias y, a veces, desafortunadas vidas que muchos animales enfrentan en cautiverio. Desde cuidar a Yoko como a un humano en el hogar de un ex narcotraficante hasta su vida en Ukumarí, su historia ha sido extraordinaria. Ahora, en Brasil, Yoko encontrará la oportunidad de reescribir su historia entre sus pares.

El legado de Yoko es un recordatorio poderoso de la resiliencia y capacidad de adaptación de estos increíbles seres, y con su traslado, inicia un capítulo donde lo primordial es su bienestar y felicidad, sirviendo como ícono del compromiso de Colombia con la conservación y el respeto hacia los seres sintientes.

Con la mirada ya puesta en un horizonte más prometedor, todo un continente celebra este paso crucial hacia un mundo más compasivo y consciente de los derechos de los animales.