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Colombia avanza hacia prohibir la venta de mascotas: qué aprobó el Senado, qué falta y qué cambia para ti (2026)

Grupo Editorial RedZoocial•

8 min de lectura

Colombia avanza hacia prohibir la venta de mascotas: qué aprobó el Senado, qué falta y qué cambia para ti (2026)

Durante años, en Colombia comprar un perro o un gato fue tan normal como comprar cualquier otra cosa. Se elegía por foto, se pagaba y se llevaba a casa, muchas veces sin saber de dónde venía el animal ni en qué condiciones había nacido. A mediados de octubre, el Senado le dio un giro a esa historia. La plenaria aprobó el proyecto "No Son Mercancía" con una proposición que cambia su sentido por completo: en lugar de regular la venta de mascotas, prohibirla. La noticia corrió rápido por redes y titulares, y con ella llegó la confusión. No, desde hoy no está prohibido vender mascotas en Colombia. Sí, el país dio un paso grande hacia eso. Entre una cosa y la otra hay un trámite, unos plazos y unas reglas que conviene entender bien antes de celebrar o de alarmarse.

Qué aprobó el Senado, en concreto

El proyecto original, impulsado por la senadora Andrea Padilla, buscaba poner orden en una actividad que hoy funciona con pocos controles: bienestar animal, salud pública, registro, identificación y trazabilidad de los animales que se crían y se venden. En la plenaria, la senadora Esmeralda Hernández propuso ir más lejos y prohibir la actividad en lugar de regularla. La ponente aceptó la proposición y la plenaria la acogió. Así quedó el texto que salió del Senado: la reproducción, la cría y la comercialización de animales de compañía quedarían prohibidas en todo el país, pero no de inmediato, sino al terminar un periodo de transición de tres años contado desde la promulgación de la ley. Los establecimientos dedicados formalmente a esa actividad tendrían ese plazo para reconvertir su negocio o cerrar definitivamente.

Perro criollo blanco y café mirando a cámara dentro de un refugio

Lo que el Senado aprobó, resumido sin adornos, es esto:

  • Prohibición de reproducir, criar y comercializar animales de compañía en Colombia, vigente al terminar una transición de tres años desde la promulgación.
  • Durante la transición, los establecimientos deben cumplir condiciones de bienestar animal y salud pública, además de garantizar identificación y trazabilidad y facilitar la inspección y vigilancia de las autoridades.
  • Queda prohibido exhibir perros, gatos y otras especies en vitrinas, urnas de cristal, jaulas o locales comerciales como oferta de venta.
  • Los animales entregados deben contar con un certificado expedido por un médico veterinario con tarjeta profesional vigente, y los establecimientos deben estar inscritos en el Registro Mercantil.
  • El incumplimiento puede terminar en el decomiso de los animales y en sanciones administrativas.
  • La venta de aves ornamentales quedaría prohibida de manera inmediata una vez se apruebe la ley, sin esperar a la transición.

La senadora Hernández lo celebró como un triunfo para los animales y recordó un argumento que está en el centro del debate: mientras miles de perros y gatos esperan en refugios y fundaciones, fomentar su reproducción con fines comerciales no tiene sentido. Según manifestó, los animales de compañía hacen parte del 70% de las familias colombianas, así que el cambio no es un tema de nicho. Toca la vida cotidiana de la mayoría de los hogares.

Qué todavía NO cambió: esto no es ley vigente

Este es el punto que más se está prestando para malentendidos, así que vale decirlo sin rodeos. Lo que aprobó el Senado es un proyecto, no una ley. Para que las prohibiciones entren en vigor, el texto todavía debe superar dos debates en la Cámara de Representantes y después pasar a sanción presidencial. En el camino, el texto puede cambiar: la Cámara puede modificarlo, y si las dos cámaras aprueban versiones distintas, habrá que conciliarlas. Hasta que ese proceso se complete, comprar y vender mascotas en Colombia sigue siendo legal, y ningún establecimiento está obligado hoy por las reglas que describe el proyecto.

Gato blanco y naranja mirando hacia arriba dentro de un refugio

Por eso conviene desconfiar de dos titulares opuestos que están circulando a la vez. El primero dice que la venta ya quedó prohibida, y no es cierto. El segundo dice que no pasó nada, y tampoco es cierto. Lo que pasó es serio y es concreto: una cámara del Congreso ya votó a favor de prohibir, con un plazo y unas condiciones escritas. Lo que falta es igual de serio: la otra cámara y la firma presidencial. Mientras eso no ocurra, cualquier fecha de entrada en vigor es una proyección, no un hecho, y cualquier persona que te diga que desde ya no se puede vender te está vendiendo una versión que el trámite no respalda.

Los tres años de transición: qué cambiaría mientras tanto

Si el proyecto se aprueba tal como salió del Senado, los tres años de transición no serían tres años de espera pasiva. Serían el periodo en el que la actividad seguiría existiendo, pero bajo reglas más estrictas que las de hoy. Los criaderos y tiendas formales tendrían que demostrar condiciones de bienestar y salud, identificar y rastrear a sus animales y abrir sus puertas a la inspección. Desaparecería de inmediato una imagen que muchos conocen bien: el cachorro o el gatito expuesto en una vitrina o en una jaula, como si fuera un producto en exhibición. Y cada entrega tendría que venir acompañada de un certificado veterinario, con un profesional identificable detrás.

Perro negro con cinta roja mirando a cámara en una jornada de adopción

El proyecto también mira hacia el otro lado del mercado, el que no vende sino que rescata. De aprobarse, se espera que fomente las jornadas de adopción, impulse el rescate de animales de compañía y apoye iniciativas de esterilización de perros y gatos en condición de calle, además de apoyar los ingresos de rescatistas y fundaciones que los reciben. En Bogotá, según la misma nota que explicó el proyecto, se estima que 479 perros fueron adoptados en 2025 y 105 más encontraron hogar en 2026. Son cifras modestas frente al tamaño del problema, pero marcan la dirección que el proyecto quiere empujar: que el perro o el gato que llega a una casa salga de un refugio, no de una vitrina.

Como era de esperar, la decisión también tiene oposición organizada. Zoogremial, la organización que reúne a criaderos del país e industrias afines, pidió el 27 de octubre que el proyecto se archive. Su argumento es que prohibir la venta formal no acaba con el mercado, sino que lo deja en manos de los clandestinos, y que el texto que salió de la comisión regulaba la actividad, con registro nacional, certificación veterinaria y edades de entrega, mientras que la plenaria cambió el rumbo hacia la prohibición. Padilla, por su parte, ha defendido la prohibición y ha dicho que busca acabar con la venta en galerías, plazas de mercado y tiendas, y con los criaderos ilegales y clandestinos. Ese choque, entre regular o prohibir, es el debate que ahora le toca resolver a la Cámara.

Qué significa esto para ti, hoy mismo

Si estás pensando en sumar un perro o un gato a tu casa, no tienes que esperar a que la ley se defina para tomar una buena decisión. De hecho, esperar sería perder lo más valioso que este debate deja sobre la mesa: hay refugios llenos de animales que ya existen, ya están esterilizados en su mayoría y ya esperan una casa, mientras el Congreso discute qué hacer con los que todavía no han nacido. Adoptar hoy no depende de ningún trámite legislativo. Solo depende de que encuentres al compañero adecuado y de que el refugio o la fundación te cuente su historia con honestidad.

Mujer sonriendo junto a un perro negro con pañuelo de adopción en un parque

Y si, aun así, estás considerando comprar, el debate te deja unas preguntas que conviene hacer antes de pagar nada, porque son las mismas que el proyecto pone sobre la mesa. Pregunta por el certificado veterinario del animal y por quién lo firma. Pregunta si el establecimiento está inscrito en el Registro Mercantil. Pide ver dónde vive el animal y en qué condiciones, no aceptes verlo solo en una vitrina o en una jaula de exhibición. Y desconfía de quien no te deja hacer preguntas o te presiona para decidir en el momento. Un criador serio no tiene problema con ninguna de esas preguntas; uno que vive del apuro, sí. Esas preguntas no son un trámite. Son la diferencia entre llevarte un animal sano y con origen claro, y financiar el negocio que el Senado acaba de votar para prohibir.

El proyecto "No Son Mercancía" todavía tiene camino por recorrer, y su texto final puede no ser el que salió del Senado. Pero su mensaje ya quedó escrito en un acta del Congreso: en Colombia, cada vez más gente considera que un perro o un gato no es mercancía. Si compartes esa idea, la forma más directa de ponerla en práctica no es esperar a la Cámara. Es mirar primero a los refugios. En las fichas de adopción de RedZoocial hay perros y gatos esperando justo ahora, y si estás en las dos ciudades con más oferta de adopción del país, las guías de dónde adoptar un perro en Bogotá y dónde adoptar un perro en Medellín te dicen por dónde empezar.

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