Gatos del Panteón Municipal de Puebla: piden cámaras y seguridad para protegerlos en Día de Muertos (2026)
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Hay lugares donde la ciudad se vuelve territorio de los gatos. El Panteón Municipal de Puebla es uno de ellos: entre tumbas y corredores vive una colonia felina que vecinos y rescatistas alimentan y esterilizan desde hace años. Este 18 de octubre, la Fundación Patitas Enlodadas le pidió al Ayuntamiento que la cuide también con seguridad.
La petición: cámaras, bardas y vigilancia

La fundación envió un oficio a la Secretaría de Servicios Públicos con dos peticiones concretas: reforzar la protección de la barda de la calle 17 Sur y colocar cámaras de videovigilancia en los accesos de la 35 Poniente. El motivo es directo: han detectado a personas brincando la barda para entrar al camposanto de noche, y nadie sabe qué buscan una vez adentro.
"Desconocemos sus intenciones, pero esta situación representa un riesgo para los gatos que habitan en el lugar", dijo la organización en su comunicado.
La preocupación no es nueva, pero tiene temporada. Octubre y noviembre concentran los reportes de maltrato vinculados con supuestos rituales en los que, según los rescatistas, algunas personas utilizan gatos negros o blancos. El municipio estima que alrededor de 120 felinos viven en el panteón —una cifra que la regidora Alondra Méndez Luis compartió en marzo junto con las jornadas de esterilización que el gobierno municipal realiza en coordinación con Patitas Enlodadas, usando trampas con alimento.
"La ignorancia y las supersticiones no justifican la crueldad", escribió la fundación en el documento que difundió en redes sociales. Y recordó algo que conviene tener presente: en Puebla el maltrato animal tiene consecuencias legales.
Puebla también se mueve en la ley

La petición de Patitas Enlodadas llegó una semana después de un anuncio que le da peso. El 11 de octubre, la Fiscalía General del Estado de Puebla formalizó —mediante el acuerdo A/004/2026, publicado en el Periódico Oficial— la creación de la Coordinación General Especializada en Investigación de Delitos contra Animales, firmada por la fiscal general Idamis Pastor Betancourt. La nueva área trabaja en cinco frentes: investigación, litigación, análisis de contexto, apoyo policial y apoyo pericial.
Al mismo tiempo, el Instituto de Ciencias Forenses incorporó un Servicio Veterinario Forense, con médicos veterinarios zootecnistas y peritos dedicados a practicar necropsias, emitir dictámenes médico-veterinarios y hacer el levantamiento y traslado de cadáveres para sustentar las carpetas de investigación. Cuando un animal aparece muerto en Puebla, el Estado ahora cuenta con personal capacitado para demostrar científicamente cómo murió.
Las penas vigentes en el Código Penal del estado van de 10 meses a 4 años de prisión cuando el maltrato causa lesiones, y de 5 a 8 años de cárcel cuando provoca la muerte del animal. Hay agravantes para peleas clandestinas, zoofilia, uso de armas y extorsión.
La fundación lo dijo sin rodeos en su comunicado: quien le haga daño a uno de esos gatos se expone a la ley.
Cómo se gestiona una colonia feral: el método CER

Los gatos del panteón no son gatos de casa que se perdieron. Son en su mayoría ferales: animales que nacieron y crecieron sin contacto humano cercano, que no se dejan tocar y que no funcionarían en un sofá. Para ellos existe un método con décadas de uso en el mundo: CER, siglas de Captura, Esterilización y Retorno.
Funciona en tres movimientos. Primero se captura a los gatos con jaulas trampa, supervisadas en todo momento y cubiertas para reducir el estrés del animal. Después un veterinario los esteriliza, les hace un chequeo de salud, los desparasita y los marca —normalmente con un pequeño corte en la oreja— para que nadie vuelva a capturarlos por error. Y finalmente se devuelven al mismo lugar donde fueron capturados, porque ese es su territorio y moverlos a otro sitio solo los condena a vagar y morir.
Un programa completo no termina ahí. Los protocolos que aplican este método hablan de hacer un censo de la colonia, establecer rutinas de alimentación con horarios fijos e higiene diaria, tener un cuidador con permiso del propietario del lugar y monitorear cuántos animales hay. Patitas Enlodadas hace exactamente eso en el panteón: alimenta y esteriliza con apoyo de vecinos y del gobierno municipal, promueve la adopción de los ejemplares que sí son sociables, y los ferales que no pueden integrarse a un hogar permanecen en el recinto bajo cuidado.
Por eso la petición de seguridad tiene sentido. Años de trabajo de esterilización se pierden si alguien envenena o sustrae animales de una colonia que ya está bajo control.
Qué puedes hacer tú en octubre y noviembre

Si alimentas gatos en tu calle, estos días piden un cuidado extra. Mueve los comederos a horarios fijos y recógelos después: la comida permanente atrae a quien no debe. Si ves a alguien actuando raro cerca de una colonia, documéntalo y denúncialo ante la Fiscalía de tu estado —en Puebla ya existe una coordinación especializada para estos casos.
Si quieres ayudar más allá de la croqueta, esterilizar es lo que cambia el destino de una colonia. Busca jornadas gratuitas o a bajo costo en tu municipio, o apadrina una esterilización con una fundación local. Y si un gato de la colonia sí busca contacto humano —hay ejemplares sociables en casi todas—, considera adoptarlo en vez de dejarlo a su suerte en la calle. En gatos en adopción hay michis esperando un hogar.
Y lo más básico de todo: no abandones animales en estos lugares. El Panteón Municipal, el CIS de Vía Atlixcáyotl y el cerro de Los Fuertes son, según la organización Movimiento Animalista Puebla, los tres puntos donde más se concentran los abandonos en la ciudad —la mayoría, recién nacidos. Un panteón no es un refugio: es un lugar donde los gatos sobreviven a duras penas, y donde cada abandono nuevo reinicia el problema.




